RECUPERAR LAS CENIZAS…

Por: Thesa.

De nada sirven las promesas de un futuro armonioso, si el presente se vislumbra tortuoso, lastimero… por lo cual, ya hasta se necesita de un loquero. Les es tan sencillo herir cuanto hay a su paso, como si fuera igual a tomar por sus antenitas a un grillo. Una mente y un corazón no se vuelven de hielo sin ninguna razón. Desangrado ha sido tantas veces que razonar todo antes de otorgarse… muchas veces se convierte en la mejor opción. No es que no puedan sentir o reaccionar a un cariño. Sólo se protegen tanto de volver a terminar hechos trizas y luego de ello, recuperar las cenizas para reconstruirse nuevamente.

Hay quienes tienen mayor dificultad para soltarse, que los demás quisieran tener unas tijeras invisibles para que puedan lograrlo. Si bien es cierto que el daño no podemos controlarlo, en nosotros el dolor es evitable. Si procuramos no ser de esas personas tan aguantables hasta que un balde de agua hirviendo nos hace reaccionar. ¡Sí! De agua para pelar pollos porque la helada nos deja pasmados y de ahí no nos mueven ni con grúa.

Como ya se sabe, es extremadamente “conflictuante” para el individuo que está en el hoyo, salirse de ahí. La cuestión radica en que posiblemente se trate de una relación larga que figurara llevar más de un milenio ahí. So, cuesta más trabajo desenraizarse, desapegarse, despegarse y enterarse de que a fin de cuentas se están llenando de bichitos que carcomen su existencia… aunque puedan estar pidiendo a gritos un cambio.

En este mundo nada es impasable… aunque lo hagamos imposible. Sin embargo, el tiempo de duelo va más allá de sufrir (cómo no), por no tener a un lado con quien pasar las noches, los fines de semana, hanukkah, navidad, año nuevo, día de reyes, el mercadológico día de San Valentín, Primavera y ¡hasta el día de la Expropiación petrolera! Más cada una de las estaciones del año. Y vamos, para tales cuestiones podría ser aplicado muy a la hippie “si no estás con quien amas, ama con quien estés” y resuelto el asunto. Ya que si de prolongaciones existenciales se trata. No hay más que “razón a la razón y que un bello nuevo ser y sentimiento inunde al corazón” (esta frase es mía).

Sí, duele muchísimo más que un golpe a media noche en el dedito chiquito del pie con la esquina de tu cama y sin calcetines, pero… al igual que de tal trancazo sales vivo. Lo harás en su momento, cuando tu corazoncito deje de hacerte moquear porque lo sientes roto. Incontables veces es preferible llorar hasta por ver Bambi a crearte una película en tu vida, más horrorosa que ver “Eso” a los cuatro años de edad y que para tu cumpleaños contraten un payaso idéntico (ese sí que es de trauma).

Un corazón sangrante calla tanto, que nada ni nadie lo convence de sonreír aunque sea un poquito. La nada tal figura su aliada y percibe que hasta la respiración se le corta y su entorno lo sofoca al grado de que ni a la tienda de la esquina y en pijama… quiere salir.

Podría escribir un sinfín de papiros, dar cual ganga un chorronal de suspiros, escuchar puras canciones bien “heartbreakers”, acabarse más de 10 rollos de papel moqueando, ver puras películas de desamor, encerrarse en su mundito cual ostrita, pensar que sin esa persona no va a vivir (pos ni que se llamara Oxigeno, aunque lo estañe)… todo pasará.

Quizá engordará, o enflacará. Tal vez parezca un huraño o que no le afectó en verdad. Pero lo que sí es bien seguro, que lo que realmente piensa y siente, para él solito se lo guardará.

¿Está roto? Sólo en pequeñas partículas que pronto sanarán. No se precisa de un clavo o clava para que esto suceda. Únicamente de espabilar esos ojitos pispiretos y sus alitas otra vez podrán volar. Mostrar una sonrisa franca y con su propia luz volverá a brillar. Un corazón sangrante jamás debe ser presionado para ese estadío dejar. Pues todo se volverá caos y fatal en su entorno. Debe a su paso, a su ritmo sanar. No sea chilletas y aguante vara.

Grita, recuerda congregaciones completas… no tan sacrílego, porfis. Analiza lo bueno y lo malo. Lo benéfico que trae a tu vida el final de ese ciclo (déjalo que suceda no lo detengas… se volverá simple capricho), y agradecer que haya existido. Si no hay heridas que sanen, ¿cómo crees que se enriquece y fortalece el carácter y la vida misma? Claro, no le agarres el gusto hasta que parezcan tatuajes o un crucigrama o laberinto.

Verás que las heridas sanarán. No te comprometas al instante porque no otorgarás franqueza. Estarás sólo disimulando que no quieres a la soledad. A veces es muy buena aliada aunque puedas creerlo aburrido o con miedo. Mientras tu corazoncito se desgarra… párate frente a un espejo. Eso que ves es a quien te debes en cuerpo y alma enteramente, es de quien primera y primordialmente debes estar obligado a amar, respetar, en la salud, en la enfermedad, en lo próspero y adverso, con kilos de más, y efectos propios de la gravedad…. Y que lo grave sea lo de menos. Es a quien le tienes que sonreír cada día y darle apapachos constantemente, más que apalearlo con reproches o decirte para todo que eres un zopenco. Digo, no vaya siendo que te mal acostumbres. Es a ti a quien te debes con todo y sus partes rellenas o inacabadas, es a quién debes admirar toda tu existencia.

Sí, cuando el corazón, el hipotálamo y hasta el hígado con la panza los sentimos con un hueco… es cuando más debemos mirar hacia nuestros adentros, reencontrarnos y salir venturosos, valientes, osados. Más no lo atormentes con oscuros recuerdos. ¿Si no les gustas y no te quieren como para qué estar ahí? ¡Rompe el lazo lastimero-dañino que te ata ahí! Nada vale quedarte sin glóbulos rojos (metafóricamente hablando, claro), ponle un curita y mucho alcohol para que cicatrice.

THESA H. / La Super Mapacha Voladora Con Alitas de Murciégalo.